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insecticida imidacloprid

El insecticida imidacloprid relacionado con el descenso de poblaciones de aves insectívoras

Un estudio realizado en Holanda, establece una relación entre el uso del imidacloprid y el descenso de las poblaciones de aves insectívoras. Los insecticidas neonicotinoides, entre ellos el imidacloprid, también tienen, según estudios realizados recientemente, efectos adversos sobre invertebrados no diana, como las abejas melíferas, y son potenciales neurotóxicos para el sistema nervioso humano en desarrollo.

En base a estudios realizados por la Agencia Europea para la Seguridad Alimentaria (EFSA), en mayo de 2013 la Comisión Europea restringió el uso de la sustancia activa insecticida imidacloprid, uno de los insecticidas más utilizado en los sistemas agrícolas de todo el mundo, y prohibió el uso y la venta de semillas tratadas con fitosanitarios que lo contengan. El objetivo fué proteger a las poblaciones de abejas melíferas, después de que se relacionara el imidacloprid con efectos adversos sobre el sistema nervioso de estos insectos.Meses más tarde, la CE hizo investigar la potencial neurotoxicidad de los insecticidas imidacloprid y el acetamiprid para los humanos y especialmente en el desarrollo cerebral de los niños. Como conclusión de este estudio, se consideró que estas dos sustancias pueden afectar el sistema nervioso humano en desarrollo y que los niveles de referencia establecidos para una exposición aceptable podian no ser suficiente protección contra su neurotoxicidad, por lo que debian ser reducidos.Ahora, un estudio realizado en Holanda, por la Universidad Radboud de Nijmegen y el Centro holandés de Ornitología de Campo Sovon, relaciona la presencia del insecticida imidacloprid en aguas superficiales con el descenso de las poblaciones de aves insectívoras en zonas de cultivos.Los invertebrados constituyen una parte importante de la dieta de muchas especies de aves durante la época de reproducción y son indispensables para alimentar a las crías. Muchos insectos importantes para la alimentación de las aves pasan parte de su vida en el agua. A partir de datos recogidos en diversas zonas del país, el estudio, realizado sobre 15 especies de aves en zonas agrícolas, muestra que en concentraciones de más de 20 nanogramos de imidacloprid por litro en las aguas superficiales, la población de aves tiende a descender una media del 3,5% por año.La tendencia de las poblaciones locales de aves a disminuir resultó significativamente más negativa en aquellas áreas con una alta concentración del insecticida en el agua. Análisis adicionales revelaron que este patrón espacial de descenso apareció después de la introducción del imidacloprid en los Países Bajos, a mediados de la década de 1990Según los investigadores, este fenómeno podría ser común a todas las áreas donde se utilizan este tipo de insecticidas de forma masiva. Los neonicotinoides, considerados tóxicos selectivos, podrían estar afectando a todo el ecosistema.Los autores sugieren que el impacto de los neonicotinoides en el medio natural es más sustancial de lo que se ha considerado hasta ahora y que la futura legislación deberá tener en cuenta los posibles efectos en cascada de estos insecticidas en los ecosistemas.
Fuente: higieneambiental.com www.nature.comSovon
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